Trapitos al sol

Dice Leonardo Valdés Zurita que el IFE (Instituto Federal Electoral) está bajo el ataque de poderes formales y fácticos. Que éstos “son los afectados por la prohibición de comprar tiempos en radio y televisión, y que “esconden en la libertad de expresión sus intereses económicos y políticos”.

Ah qué don Leonardo. Según él, las denuncias públicas de corrupción política y económica del IFE no obedecen a esa bien conocida putrefacción interna del organismo, sino a una venganza de los dueños de determinados medios de comunicación que han perdido dinero por esa prohibición.

Se ve a leguas que don Leonardo sigue extraviado. Porque ocurre que esa prohibición a la que se refiere es posterior, muy posterior, a la elección presidencial de julio de 2006, época en la que, además, el titular del IFE era otro personaje de vergonzosa memoria: Luis Carlos Ugalde.

Fue precisamente a partir de esos comicios que se hizo evidente la descomposición del órgano electoral. El IFE fue el organizador y justificador de aquel descarado fraude electoral, conocido y reconocido nacional e internacionalmente, que torció la voluntad popular y que reeditó la dictadura que, ingenuamente, muchos mexicanos creyeron se había terminado en julio del año 2000.

¿También fue venganza de los dueños de los medios de comunicación la denuncia pública y sonora de la evidente responsabilidad directa del IFE en ese vergonzoso y ya histórico fraude electoral en favor de la extrema derecha? ¿Venganza contra don Leonardo cuando éste no había llegado al IFE?

Mas volviendo al presente, ¿los sueldazos de Valdés Zurita y compañía (un millón de pesos al mes) son una mentira de los dueños de los medios de comunicación, un invento malevo para vengarse de don Leonardo? ¿Y los carrazos y camionetazas de ultralujo para Valdés y su pandilla de consejeros son también un infundio? Y los faraónicos gastos en comelitonas y bebelitonas en antros de lujo a las que don Leonardo es tan afecto, ¿son también un invento de los dueños de los medios de comunicación? ¿Y los negociazos bajo la mesa, otro infundio?

Pero, bueno: don Leonardo y sus consejeros no son los únicos funcionarios enriquecidos escandalosamente al amparo del poder público. Esos abundan. Y existen no sólo desde antes de que don Leonardo, en mala hora, se hiciera cargo del corrompido órgano electoral, sino desde mucho antes de que don Leonardo naciera. De modo que no puede atribuirse a una venganza contra don Leonardo las añejas denuncias de corrupción del aparato del Estado en general y del IFE en particular.

Sin embargo, con todo y el desaforado latrocinio que con Valdés Zurita se vive en el IFE, no es ese robo la más grave falta. Lo más lesivo es la corrupción política. Esa que lleva a la institución a torcer la voluntad popular.

Esa corrupción política que se expresa igualmente en la sumisión a la Presidencia de la República. Ese vasallaje, perfectamente documentado, que es garantía de resultados electorales falsos, dictados desde el más alto poder, mentirosos, ajenos a la voluntad ciudadana.

Es entendible que a don Leonardo le guste asumir el papel de mártir de la democracia. Lo mismo hicieron los dos defraudadores que lo antecedieron en el cargo: el que puso a Fox y el que puso a Calderón. ¿Ya nadie recuerda que en el caso del iletrado guanajuatense el anuncio de su triunfo no lo hizo el jefe del IFE (José Woldenberg) sino el mismísimo presidente de la república? ¿Autonomía del IFE entonces? ¡Bah! Más bien corrupción política del IFE desde entonces.

Y es comprensible igualmente que a don Leonardo no le guste que todos los días los medios de comunicación le saquen sus sucios trapitos al sol. Pero ni modo: la culpa de esa suciedad no es de los medios, sino de don Leonardo.

www.miguelangelferrer-mentor.com.mx     Viernes 12 de Nov. de 2010

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