Archivos para 24 marzo 2012

Florence Cassez: hay amores que matan

Se sabe perfectamente, documentadamente y públicamente que el secretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón ha cometido en los últimos años diversos delitos, todos ellos muy graves. De éstos, los más  conocidos, documentados y públicos son los concernientes al ilegal montaje armado para inculpar sin pruebas a la ciudadana francesa Florence Cassez del delito de secuestro. Pero, hasta ahora, Genaro García Luna, el dicho jefe policiaco, disfruta de plena, absoluta y vergonzosa impunidad. No hay lugar, sin embargo, para extrañezas. La impunidad es acaso el rasgo más sobresaliente del delito.

Mas la impunidad suele presentarse porque el delincuente actúa en las sombras, ocultándose de ojos y oídos inoportunos y potencialmente peligrosos. Ese tipo de impunidad es la más generalizada y consecuentemente la más difícil de combatir.  Pero no es este, desde luego, el caso de la impunidad de la que goza García Luna.

La impunidad del gendarme mayor no es fruto de ese actuar en la oscuridad. La de éste es pública, conocida, alardeada. Y no es fácil explicarse a qué puede obedecer. ¿A una grande amistad con el jefe de jefes, es decir, Felipe Calderón? ¿Al pago de una anterior e inconfesable deuda política o personal? ¿A un negocio, también inconfesable, en el que han sido o son socios el patrón y el subordinado? ¿A un acuerdo de mutua protección por motivos tan poderosos como ignotos?

No se sabe. Pero la impunidad de Genaro García Luna no sería posible sin el cobijo de Felipe Calderón. De modo que esa impunidad es producto del factor complicidad. Y esta característica pone en entredicho la integridad ética y jurídica de la institución presidencial. Y no sólo de ésta, sino también de los otros cómplices de García Luna: el Ministerio Público Federal, es decir, la Procuraduría General de la República (PGR), el sistema de jueces y tribunales y, en la cima de éste, la mismísima Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Complicidad de la PGR, por haber consignado a la mujer francesa con un pliego plagado de irregularidades, inconsistencias, pruebas falsas y amañadas y testimonios comprados. Complicidad del sistema de jueces y tribunales, por haber admitido tales pruebas y testimonios apócrifos, y por haberla condenado con base en esas evidentes falacias. Y complicidad del llamado máximo tribunal, por haberse negado, en obvia cesión a las públicas presiones de Felipe Calderón, a poner en inmediata libertad a la francesa y, de este modo, mantener y reforzar la protección política, personal e institucional del jefe policiaco con bien ganada fama pública de prevaricador.

Lo más grave de la resolución, ciertamente temporal, de la Corte es que no sólo mantiene tras las rejas a la francesa, a quien no se le pudo probar el delito de secuestro, sino que, al negar el recurso del amparo a la Cassesz, impide que otros inocentes, condenados como ella, con base en juicios amañados e ilegales, recuperen su libertad.

No todo, sin embargo, está perdido para la francesa y para otros inocentes encarcelados. Un nuevo y ahora sí justo dictamen de la Corte puede desfacer el entuerto. Quizás haya que esperar a que termine el desgraciado sexenio de Felipe Calderón. E incluso, en el negro escenario de una nueva aberración de la Corte, el asunto llegará ineluctablemente a los tribunales internacionales, los cuales, sin duda, determinarán la libertad de la Cassez, al costo de un mayor desprestigio del sistema de justicia y del gobierno mexicanos y, por supuesto, de Felipe Calderón.

Negro paso a la historia. Y un tránsito, además, no exento de posibles futuras acusaciones judiciales, si no nacionales, quizá sí internacionales. Recuérdese a Pinochet. Hay, quién lo duda, amores que matan.

 

www.miguelangelferrer-mentor.com.mx                     Viernes 23 de marzo de 2012

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