El mundo está con las FARC

MIGUEL ÁNGEL FERRER

Voy a citar de memoria un aforismo que leí alguna vez, hace unos 50 años, en un cartel de propaganda política del entonces existente Partido Popular Socialista (PPS), fundado por el teórico marxista, mexicano y universal, Vicente Lombardo Toledano: “Contra la guerra, fuente de miserias y sufrimientos infinitos para los pueblos”.

La consigna de aquel cartel iba dirigida contra la guerra de Vietnam. Y era parte de la lucha ideológica que en México se libraba por aquellos años para frenar la agresión yanqui contra el heroico pueblo vietnamita.

Por esas fechas todavía estaba muy lejos la victoria de los patriotas asiáticos. Pero en esos momentos era urgente frenar la guerra. Con victoria o sin ella. La paz era necesaria y el único camino para evitar los indescriptibles sufrimientos de los habitantes de la patria de Ho Chi Minh.

La paz llegó finalmente en 1975 con la derrota y la huida en desbandada de las tropas invasoras, en una de las más grandes y sublimes gestas de la historia de la humanidad. La paz llegó y con ella el fin de los sufrimientos de la población atacada. Y también con las penalidades de los invasores y sus familias allende el océano.

Pero ni entonces ni ahora, a más de cuarenta años de la victoria, cabía la duda: la paz era necesaria, imprescindible, el objetivo supremo. No se logró antes, todavía sin vencedores y vencidos, por la cerrazón de los dirigentes de Estados Unidos que se negaron a negociar una paz posible, pero lejos del sueño de opio de la victoria militar definitiva.

La lucha por la paz era lo sensato, lo humano, lo necesario. Pero en el Occidente colonialista no se pensaba en evitar, miseria, penalidades y sufrimientos. Al contrario: la guerra era fuente ubérrima de ganancias económicas y políticas para las élites estadounidenses.

Una reedición de esa conducta enajenada en favor de la guerra y contra la paz se ha vivido ahora en Colombia. Las élites criollas más reaccionarias han tomado partido por la guerra. Y han arrastrado en su belicismo a millones de colombianos.

Pero a pesar de esa preferencia belicista se puede afirmar que la guerra ha terminado. Porque, como diría el clásico, para bailar el tango hacen falta dos. Y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) han dejado de ser una fuerza beligerante. Las FARC comprendieron que, dado el desarrollo tecnológico al servicio de la guerra, ya no podrían vencer. Y han actuado en consecuencia. Y esta opción por la paz les ha granjeado apoyo y simpatías en todo el mundo.

En el presente duelo entre guerreristas y las FARC, éstas ya han ganado. El mundo se ha manifestado en favor de la paz. Y han quedado aislados y desprestigiados los belicistas, empezando por el señor de la guerra y siervo de Estados Unidos, el ex presidente colombiano, Álvaro Uribe.
Terminada la guerra, las FARC tienen frente a sí la ímproba tarea de construir el camino de la paz y el desarrollo. No será fácil, pero no hay otra vía. La correlación de fuerzas ha variado favorablemente: el mundo está con las FARC y contra los belicistas. Y en la dura labor política que ya ha empezado, las FARC llevan mucha ventaja.

Se ha cerrado un ciclo y se abre otro. Pero no hay duda de que frente a su imposibilidad de ganar una guerra iniciada hace más de 50 años, las FARC han tomado la decisión correcta. Y ya están cosechando los primeros éxitos.

http://www.economiaypoliticahoy.wordpress.com
http://www.miguelangelferrer-mentor.com.mx
(Viernes 7 de octubre de 2016)

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